Tegucigalpa.- Jesús siempre tiene misericordia por sus hijos, esas palabras fueron parte del mensaje que ofreció el cardenal Óscar Andrés Rodríguez, durante la homilía de este domingo 23 de octubre.
El líder de la Iglesia católica en Honduras, dijo que es importante que las personas sepan que Dios ama y siempre estará ahí para uno.
Expresó que a pesar del amor que Jesús le ofrece a sus hijos, ellos a veces no lo valoran y se esfuerzan más por juzgar y atacar al prójimo.
Transformación personal
De igual forma, el Cardenal dijo que si una persona quiere cambiar para bien, debe hacer todo lo posible para tener una transformación espiritual.
«Debe haber una profunda transformación personal, porque así es como vamos a garantizar la justicia y vivir con gozo y paz. Solamente cuando estamos en actitud de humildad podemos agradar a Dios«, argumentó.
Por otro lado, señaló que pase lo que pase, las personas siempre deben confiar en Dios, pues él nunca abandona a sus hijos.

«Pongamos toda confianza en Dios. Todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido», expuso.
“Dios nos ama a todos y nos ama tal y como somos, tanto con nuestras cosas positivas como nuestras fragilidades”, añadió.
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Sufrimiento de los inmigrantes
Otro de los temas que se tocó en la homilía dominical, fue los inmigrantes. El Cardenal comentó que es algo lamentable y doloroso mirar el sufrimiento de los inmigrantes.
“Qué vergüenza para aquellos que abusando de su autoridad explotan a los pobres migrantes, es un pecado gravísimo, arrepiéntase explotadores”, aseveró Óscar Andrés Rodríguez.
«Qué triste que el pobre explote al pobre, eso no puede darse en nuestra Honduras», agregó el hondureño.

El mensaje concluyó con el católico diciendo que Jesús recompensa a todo aquel se humille y quiera empezar desde cero por el camino del bien.
Sin embargo, aclaró que es necesario que una persona sea humilde para aceptar los designios del padre celestial.
“Son a partir de nuestra verdad que se nos es posible construir una vida nueva y así llegar a ser plenamente lo que somos y ser felices de vedad”, sentenció.