TEGUCIGALPA, HONDURAS. Una maestra migrante originaria de Honduras, imparte sus clases en línea en una escuela para niños refugiados que viven en la frontera entre México y Estados Unidos.
Su nombre es Alma Beatriz Serrano Ramírez, quien da clases a sus alumnos Adalid, Kimberly, Osval y otros más.
La hondureña indicó que en el país daba lecciones a los niños y no se parece en nada a la nueva modalidad virtual con la que se imparte la educación actualmente. «Es muy difícil, pero toca acostumbrarse a esto», aseveró Serrano.
LE PUEDE INTERESAR – Cifras alarman: Solo 1 de cada 10 menores tiene acceso a la educación
Hondureña con el «sueño americano» a medias
Según comentó la migrante de 38 años, ella buscaba establecerse en Estados Unidos, pero le sucedió el caso de muchos hondureños. «Me tocó quedarme en Matamoros, una ciudad mexicana de 500,000 habitantes que apenas la separa el Río Bravo de EE.UU.», relató.
Por otro lado, dijo que sus alumnos viven a 90 kilómetros de esa ciudad en un campamento de 700 personas en Reynosa, ciudad que también está cerca de Texas.

Niños refugiados: limitados al acceso de la educación
De acuerdo a la fuente, las clases en línea ofrecidas por la escuela Sidewalk School son el consuelo de los niños migrantes que viven en la frontera de México con EE.UU.
«Las desarrollan por teleconferencia, clases de escritura, matemáticas o yoga que ofrece la asociación es la única posibilidad que tienen los niños», indicó. En consecuencia, la mayoría de los estudiantes y sus padres refugiados provienen de Honduras, Guatemala y Haití.

No pierden la esperanza de ingresar a EEUU
Según comentó Serrano, estas familias que viven en la frontera, están convencidas que el presidente Joe Biden dejará entrar a quien solicite asilo.
Sin embargo, mientras el gobierno estudia sus casos, los niños deben recibir el pan del saber con limitaciones en la ciudad Matamoros mediante Sidewalk School.
Ana Martínez, profesora de la asociación en la ciudad solicitante de asilo, dio a conocer que con la llegada de más migrantes se necesitaba dar clases.
«Antes se trataba de entretener a los niños y enseñarles algunas cosas, pero a medida se poblaba más se vio la necesidad de dar clases«, detalló.
Debido a ello, Sidewak School crece a medida los migrantes acuden en masa a la ciudad. También, los educadores han extendido su trabajo a nueve ciudades fronterizas.
Sistema educativo estancado
La maestra Martínez indicó que la educación virtual tiene su ventaja ya que permite que los estudiantes con menos educación se pongan al día. «Es una situación complicada, la mayoría de los niños no saben lo que deben según su edad», lamentó.
Por último, indicó que era un problema cuando les daban clases presenciales, los niños se iban, ahora con cámara apagada siguen las lecciones de los menores.
? Suscríbete gratis a más información en nuestro WhatsApp haciendo clic en el enlace: http://bit.ly/2LotFF0