Los juzgados de San Francisco, ciudad donde Uber tiene su sede, han acogido una querella histórica. Un total de 550 mujeres denuncian haber sido víctimas de agresiones en vehículos de Uber a lo largo de Estados Unidos.
La demanda se presentó dos semanas después de que Uber publicara su segundo informe de seguridad en EE.UU. En el informe la compañía reconocía haber recibido 3.824 denuncias de agresiones sexuales graves, solo entre los años 2019 y 2020.
El gabinete de abogados Slater Slater Schulman es el que se está encargando del caso. Según declaraciones, las mujeres fueron “secuestradas, agredidas sexualmente, maltratadas sexualmente, violadas, encarceladas falsamente, acechadas, acosadas o atacadas de otra manera” en sus viajes.
El equipo de abogados denuncia que Uber era consciente de que algunos de su conductores estaban teniendo comportamientos delictivos. Según su versión, la compañía sabía desde 2014 que algunos de sus trabajadores cometían agresiones sexuales y violaciones. No obstante, no hizo nada para impedirlo.

Uber lleva mucho tiempo con problemas para gestionar las denuncias de mala conducta en la aplicación.
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Demanda tras demanda
Según medios locales, la empresa de transporte lleva años teniendo que dar la cara en los juzgados por los comportamientos ilícitos de sus conductores.
“Si bien la empresa ha reconocido esta crisis de agresión sexual en los últimos años, su respuesta real ha sido lenta e inadecuada, con consecuencias horribles”, dijo Adam Slater, socio de la firma.
«Reconocer el problema a través de informes de seguridad no es suficiente. Ya es hora de que Uber tome medidas concretas para proteger a sus clientes», agregó Slater.
En 2018 acordó resolver una demanda colectiva presentada por dos mujeres que afirmaban que conductores se aprovecharon de ellas después de haber consumido alcohol.
Uber siempre ha alegado que no puede ser responsable del comportamiento de sus conductores, dado que no son empleados sino contratistas.

De igual manera, en su reciente informe de seguridad, Uber dijo que realiza elaboradas comprobaciones de los antecedentes de los conductores antes y durante su estancia en la empresa.
«Hay mucho más que Uber puede hacer para proteger a las pasajeras: añadir cámaras para disuadirlas agresiones, realizar controles de antecedentes más robustos de los conductores, crear un sistema de advertencia cuando los conductores no se mantienen el camino hacia un destino», añadió Slater.
El bufete está investigando al menos 150 casos más.
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